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Percepción pública sobre la ciencia luego de la pandemia

Alejandro Garnica
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Fuente del desconcierto mundial durante la pandemia ha sido la abundancia de explicaciones y soluciones rápidas ofrecidas a diestra y siniestra, muchas veces desde podios a los que se les atribuye liderazgo y autoridad. En una época en la que buena parte de la humanidad ha estado conectada a los medios para recibir guías e instrucciones para sortear la crisis, es poco menos que delirante oír a presidentes de países sugerir ingerir cloro o portar estampillas religiosas como remedios para prevenir los contagios. Y lo más desquiciante es que dicen estar asesorados por “científicos”.

De modo que nunca como antes, en 2020 se tensó esa constante batalla de narrativas que enfrenta al discurso político con el discurso científico. Y por lo mismo brilló el ejemplo de personajes como Angela Merkel que, en su doble rol de Canciller de Alemania pero también doctorada en Física, con toda sinceridad alguna vez respondiera a una pregunta con tres palabras: “no lo sé”


En un clima así, podría temerse que la imagen pública de los políticos y de los científicos cayera por los suelos. Sobre la reputación del primer grupo ya empiezan a verse consecuencias de la desconfianza que han generado, siendo un buen ejemplo la derrota de Trump en su intento de re-eleción.

En cuanto al prestigio de los científicos, se obtienen buenas pistas en la edición 2021 de una encuesta internacional; se trata de la State of Science Index Survey, levantada en febrero y marzo pasados entre la ciudadanía de 17 países de distintas regiones (en el caso de Latinoamérica estuvieron incluidos Brasil, Colombia y México) El estudio, comisionado bajo el patrocinio de 3M busca llevar registro periódico de las percepciones públicas hacia la ciencia y los científicos.

En general, los resultados de la encuesta en 2021 son muy favorables. La confianza de la población hacia la ciencia no solamente creció, sino alcanza el mayor nivel histórico desde el inicio del seguimiento, en 2018. “Esperanza” sería el término que definiría la visión pública, con 89% de informantes que aseguran que la ciencia les permite confiar en que habrá un buen futuro (92% en Brasil, 91% en México y 88% en Colombia)

Adicionalmente, esa mayor confianza se refleja en un renovado interés por las profesiones científicas. La gran mayoría de los encuestados están de acuerdo en que debe incrementarse el tamaño de la comunidad científica de sus países y alrededor de la tercera parte tiene una buena percepción de los médicos y el personal sanitario, los científicos o los ingenieros (lo que contrasta fuertemente con el apenas 13% que le sigue otorgando respaldo a los políticos y gobernantes)

Con todo, se advierte que persiste un acceso inequitativo de las mujeres a las profesiones de ciencia y se pide es indispensable superarlo para evitar en el futuro consecuencias sociales negativas.

También ha cambiado favorablemente el interés por atender las recomendaciones de la ciencia, especialmente en materia de salud. Y hay aun notable aumento en el respaldo del trabajo científico frente a terceros que lo denigren (3 de cada 4 personas afirman defenderlo cuando alguien lo cuestiona)

El estudio permite afirmar que la pandemia tuvo el efecto positivo de incrementar la atención pública a los temas de sustentabilidad global, dándole a la ciencia un rol de primera importancia en lograrla y mantenerla. Así, 77% de los entrevistados aseguran que los sucesos del último año han mostrado la importancia de los asuntos ecológicos; más aún: la sustentabilidad se asume como condición necesaria para regresar a la normalidad (84%) y hay un acuerdo general (89%) en que toda la población debe seguir las recomendaciones de los científicos si queremos tener un mundo vivible.

En tal sentido, no sorprende la lista de prioridades que el público internacional le da al trabajo científico en esta nueva etapa, además de la pandemia (que sigue en el primer lugar): cambio climático, contaminación de los océanos, acceso a fuentes de energía renovables, calidad del aire.

Finalmente, los indicadores positivos que comprende esta encuesta internacional contrastan con las calificaciones que la ciudadana de cada país participante le otorga al estado que guarda la sustentabilidad en su entorno nacional. Y mientras en países como Australia, Canadá o el Reino Unido son unos dos tercios los que opinan que van en camino correcto a la sustentabilidad, esa proporción es más baja en Latinoamérica: 62% en Brasil, 56% en México y 50% en Colombia.

Los datos completos, generales y por país, de la State of Science Index Survey pueden consultarse en la página web que se ha abierto para tal efecto. Ahí mismo se encuentra el reporte de resultados descargable.

hay un acuerdo general (89%) en que toda la población debe seguir las recomendaciones de los científicos si queremos tener un mundo vivible

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