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Diversidad sexual en las telenovelas – Heriberto López Romo y Luis Terán

(Este es un anticipo de un libro de próxima aparición en México)

A lo largo de muchos años hemos realizado parte de nuestra labor en proyectos enfocados a entender cómo funcionan diversos contenidos de entretenimiento con sus audiencias objetivo en la televisión mexicana, siendo testigos de cómo las telenovelas han sido un foco de atención principal en la investigación de las televisoras porque mediante sus producciones atraen y enganchan a sus seguidores, garantizando una base de “audiencia cautiva” que retorna diariamente al canal a continuar su relación con la trama. Desde siempre las telenovelas han sido un vehículo ideal para que las marcas encontraran un espacio relevante y pertinente para transmitir los mensajes publicitarios que las posicionaran de la manera que buscaban con su público objetivo de manera rápida y masiva; primero como patrocinadoras o presentadoras de la historia, después con spots dentro de sus cortes comerciales y más adelante participando dentro los propios contenidos de la telenovela, siendo el antecedente de un concepto que hoy conocemos como “content marketing”; por ello resultó fundamental asegurar que la audiencia comprendiera, apreciara, se identificara y se involucrara con las historias presentadas, para mantener el interés diario en la programación traducido en rating.

En el imaginario colectivo, las telenovelas son percibidas como un género muy tradicional, repetitivo, poco innovador y enfocado principalmente en la audiencia femenina. Sin embargo, si realizamos una revisión rigurosa y sin prejuicios de los contenidos y temáticas que este género ha tocado en sus 60 años de historia, podemos ubicar múltiples y diferentes historias que en su momento han producido cambios sociales y familiares de alta relevancia en todos los segmentos de la audiencia.

• EL FANDOM “ARISTEMO», FENÓMENO DE LAS REDES SOCIALES

Los Aristemos. Foto: YouTube
Los Aristemos. Foto: YouTube

Un ejemplo reciente de la importancia de las telenovelas para colocar en la agenda social un tema y provocar cambios sociales, fue la Telenovela de “Mi Marido Tiene más Familia” producida por Juan Osorio y transmitida entre 2017 y 2019. A lo largo de sus tres temporadas, la telenovela promovió el valor de la familia y la diversidad en todas sus formas. Una de estas nuevas configuraciones que al principio de la historia era casi una anécdota, al final se convirtió en la historia principal y produjo un fenómeno de audiencia en medios tradicionales y digitales de gran alcance a nivel internacional. El romance de dos adolescentes, Aristóteles y Cuauhtémoc atrapó a padres e hijos, a niños y a abuelos, a jóvenes marginados y adolescentes de niveles socioeconómicos altos, a hombres y a mujeres. Además de los altos niveles de audiencia, la historia originó la tendencia en las redes sociales de mayor alcance nacional. Cada noche durante la transmisión del capítulo, los Aristemos, como los seguidores y fanáticos llamaron a la pareja, desencadenaban una conversación que rebasaba los cien mil seguidores, acumulado durante toda la trasmisión varios millones de publicaciones. La telenovela logró comunicar entre los jóvenes y adolescentes el valor de la diversidad, el amor y la esperanza y entre los adultos la importancia de la aceptación y el acompañamiento por parte de los padres en el proceso de construcción de la identidad. De acuerdo con mediciones de El Instituto de Investigaciones, entre la audiencia expuesta a la telenovela decreció el rechazo a la homosexualidad y creció la aceptación de la diversidad. Varios anunciantes, generalmente temerosos de ligar su marca a esta temática, se integraron con éxito a los capítulos finales y a dentro la serie que se produjo después del éxito.

Miguel Sabido. Foto: Milenio

La historia de los Aristemos, por el impacto en redes sociales y entre jóvenes y adolescentes de todos los niveles socioeconómicos, es recientemente el caso más conocido de cómo los melodramas son grandes herramientas para la promoción de valores y cambio social. Sin embargo, no es un fenómeno aislado dentro del melodrama. Hay que mencionar dos casos paradigmáticos de gran alcance y éxito: las novelas de Contenido Social producidas por Miguel Sabido en los años 70´s y 80´s, pioneras a nivel mundial en el entretenimiento educativo; y hoy el serial unitario “La Rosa de Guadalupe”, que durante más de 10 años ha contribuido diariamente a sensibilizar y proponer soluciones sobre problemas sociales tanto a los jóvenes como a los padres.

Antes de describir algunos otros casos de diversidad sexual en telenovelas mexicanas que nos resultan relevantes ya sea por haber sido pioneras en poner sobre la mesa el tema o porque tuvimos la oportunidad de comprender de primera mano las evaluaciones y reacciones de sus audiencias con nuestros proyectos de investigación, vale la pena hablar del contexto de las telenovelas en general.

• LA DIVERSIDAD SEXUAL EN LAS TELENOVELAS

Hay que observar en perspectiva, el surgimiento y posterior desarrollo de un fenómeno relativamente reciente: la telenovela. Sólo han transcurrido 62 años, de 1958 hasta nuestros días. Este género, mezcla de serial literario -proveniente de las novelas del Siglo XIX- combinado con un subgénero muy popular de mitad del Siglo XX: la radionovela, en versiones segmentadas, alargadas en el tiempo, por lo regular sagas de aventuras y melodramas familiares, diseñadas especialmente para ser actuadas, dichas y transmitidas por radio. Esta mixtura estaba determinada de origen y así pasó a la televisión.

Para el procesamiento de esta manera de contar historias por episodios ahora en el formato de la pantalla de televisión, era fundamental en el desarrollo de lo que hoy se denomina línea argumental que la trama tuviera una historia central y otras secundarias que apoyaran a la principal. Así, nació la telenovela.

Las imágenes grabadas en los años 60 en un sistema llamado entonces, “Kinescopio”, resultaban muy por debajo de la nitidez conseguida desde muchos años atrás por el cine. Lo único que tenía a su favor este invento de resolución fotográfica muy deficiente y que prácticamente no podía competir en calidad con las imágenes impresas en celuloide, lo constituyó la rapidez de su edición y la transmisión literalmente inmediata en los televisores de los hogares, su proximidad con la vida cotidiana del público logró un éxito rotundo de proporciones realmente colosales. El material que se producía y se exhibía era consumido por el público como pan caliente, y de esta manera se pudo distribuir mundialmente.

• LO PERVERSO, LO PECAMINOSO, LO ESCABROSO

En la televisión, durante décadas, los gays solo existieron como chiste, burla, parodia, no había espacio para el análisis. No tenían vida real en la ficción de los programas, fueran teleteatros o telenovelas, producciones cómicas o musicales; carecían de un cuerpo sólido, un sentido verdadero. Lo que en la actualidad se reconoce que es una conquista, un verdadero paso adelante, antes solo fue denostación. Se declaraba sin permiso de existir. No se hablaba del tema, resultaba escandaloso, fuera de lugar, de mal gusto, impropio, vergonzoso ventilar frente a los niños porque los contaminaba con lo perverso, lo pecaminoso, lo escabroso; “de eso no se discute frente a ellos”.
Entonces, lo que a la postre se conocería con el enunciado comunidad LGBTI, por aquellos días solo eran seres señalados con dedos flamígeros como jotos, maricas, putos.

• ERNESTO ALONSO Y SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

Hacia las postrimerías del 2019, leí en una publicación especializada el comentario de un investigador mexicano en donde señala que la telenovela, “Sor Juana Inés de la Cruz”, había pasado por alto la temática “gay”, lo que resultaba comprensible por la época en que se había hecho, y no llegaba a abordar ni lateralmente la homosexualidad de la monja. La sexualidad de una monja, gran poeta, se desborda en la primera telenovela histórica en México: “Sor Juana Inés de la Cruz”, producida y dirigida por Ernesto Alonso y protagonizada por Amparo Rivelles.

Muy lejos de las profundas investigaciones literarias del más importante conocedor de la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, Antonio Alatorre, distante en el tiempo de los muy detallados estudios de la vida y la obra de la religiosa, a cargo del grupo de historiadores contratados por Octavio Paz para elaborar su libro, “Sor Juana Inés de la Cruz y las trampas de la fe.” A décadas de la película, “Yo, la peor de todas”, de María Luisa Bemberg, cineasta argentina que filmó en un estudio cerca de Buenos Aires en 1990 su versión de la vida de la monja, hubo una telenovela, la primera de carácter histórico, hecha en 1962, producida y dirigida por Ernesto Alonso, protagonizada por Amparo Rivelles, titulada simplemente: “Sor Juana Inés de la Cruz”. La pasión mueve al personaje de la monja, todo lo que hace y todo lo que dice es de una manera pasional. Los sonetos que le escribe a la virreina, María Luisa, Marquesa de la Laguna, son poemas de belleza extrema y de los más hermosos escritos en la lengua española de cualquier época. Reflejan una exaltación arrebatadora, algo totalmente fuera de proporción, un amor dicho por Amparo Rivelles a la cámara que no dejan lugar a dudas de quién le provoca esa locura, ese éxtasis de voluptuosidad.

• CARLA ESTRADA Y EL PRIVILEGIO DE AMAR

La telenovela, “Cristal”, original de Delia Fiallo, hecha en Venezuela y que se transmitió con éxito hace 30 años en la mayoría de los países centro y sudamericanos, también en Estados Unidos y en México, exhibida en Canal 9, fue la piedra de toque para Carla Estrada.

“El privilegio de amar”, reelaboración de “Cristal”, a cargo de Liliana Abud. Tanto en la de Fiallo como en la de la escritora mexicana, existe un individuo homosexual. En el serial venezolano, se ve bastante caricaturizado. Era la costumbre y así lo exigían los productores: los maricas están para hacer reír. “El privilegio de amar”, hasta la fecha es la telenovela con mayor puntaje en rating en la historia de los seriales en televisión. A la sombra de la figura estelar de la moda, Luciana Duval (Helena Rojo), el modisto “gay” (Mauricio Herrera), desaparece con el brillo de la personalidad de su patrona, por convenir así a la escritora del libreto en México, Liliana Abud, que construyó un personaje real, con sentido del humor, determinado y consciente de su situación y de sus limitaciones.

• JORGE ALBERTO CASTRO Y LOS EXITOSOS PÉREZ

Un proyecto ambicioso, “Los exitosos Pérez”, una realidad desvirtuada: la primera telenovela con una pareja “gay” protagonista, desacreditada a cada capítulo por una visión retrógrada, terminó por imponer su discurso subversivo y trascender sus limitaciones y sus errores, gracias a sus acérrimos enemigos que la declararon una apología de la homosexualidad.

El juego de espejos entre la realidad y la ficción, al presentar dos empresas de televisión que compiten en el mercado para conseguir el mayor nivel de audiencia, ofreció un punto de partida verazmente contundente por la alusión a las compañías de Chapultepec y del Ajusco. Dos magnates luchan porque sus productos sean los más rentables.
La pareja que hizo historia al dar literalmente la vuelta al mundo con su melodrama romántico, “Los ricos también lloran”, Verónica Castro y Rogelio Guerra, fungieron como los empresarios televisivos de “Los exitosos Pérez”.

• ROSY OCAMPO ENTRE LA HISTORIETA Y LA FÁBULA: “LA FEA MÁS BELLA”

La Fea Más Bella. Foto: Twitter

El diseñador “gay” que realiza la ropa que visten las modelos en las pasarelas de la empresa, es un tipo soberbio, egocéntrico, temperamental como una diva, su pasatiempo es ofender, humillar, discriminar, menospreciar a Lety; no disimula que le cae mal por cuestiones de clase; la sociedad le dicta señalamientos como que ser

pobre, ser fea, estar siempre mal vestida y, aunque no se dice en la telenovela, salta a la vista que ser moreno es un factor para burlarse y ridiculizarla a ella y a los que son así, por parte de una minoría de tez blanca con alta posición económica.

La frivolidad y la falta de conciencia social tanto del grupo retratado en general como del modisto en particular, son analizados a detalle, a tal punto que antes de llegar al desenlace, este personaje homosexual se atora en las redes de su propia trampa, se hace visible que el atropello que ha hecho a Lety, se cierra sobre sí mismo; lo interesante es que este carácter está ciego y no distingue la realidad: la sociedad lo mismo la discrimina a ella y a él también aunque por diferentes motivos. El ejecuta acciones quizá imperceptibles para muchos, pero también se dirigen contra su ser esencial.

• “QUÉ POBRES TAN RICOS”

El espectáculo de la necedad humana resulta en una suerte de controversia que molesta sobremanera a unos forzados anfitriones que reciben en su casa en un ambiente populachero a unos ricos venidos a menos. El hijo en sus veintes del pretendiente (que labora en un puesto en el mercado) de la protagonista, un muchacho, cuya fuerza y encanto personal son su manera natural de actuar, sin trazas de remordimiento, al asumir con total desenfado, sin culpa, y desenvoltura su homosexualidad, algo que sabe su padre y lo apoya sin cuestionarlo, sin reservas, se liga románticamente con el hermano menor del recién llegado. Este último ha tenido una oportunista forma de interactuar con mujeres de alta posición económica, empujado por su competitiva madre; es decir con novias y amantes, el flechazo que se da entre los dos chicos del mismo sexo es definitivo, se enamoran y su relación crece al mismo ritmo de la narración. Sortean toda clase de obstáculos y cristalizan su amor tanto como la pareja central.

• “POR ELLA SOY EVA”

La desmelenada comedia en donde la heroína era el macho depredador. La víctima, una cándida doncella romántica que deviene en audaz y combativa luchadora de los derechos femeninos, primero en casa, luego en el trabajo, una labor a cuentagotas. El asesino, un tierno enamorado. El varonil dueño de una importante compañía se vuelve loco por una travesti. El nuevo empleado, un chico “gay”, se transforma de inocente crisálida en mariposa de hierro.

En una reconocida firma, se emprenden toda clase de negocios: peculiaridades tales como desarrollos turísticos en playas, promociones en todo lo que sea factible de venta, desde enormes construcciones hasta casas: planeación, evaluación, diseño, edificación. La cabeza de esta empresa es un próspero industrial, viudo, cincuentón, padre de una hija, cuya característica física principal es el sobrepeso; está casada con un atractivo cazafortunas sin escrúpulos que ha visto en ella una inagotable mina de oro; su objetivo inmediato es deshacerse de ella. En este plano profesional existen otras lacras masculinas y femeninas que se dedican a corromper a todo aquel que les rodea, además de ponerse el pie unos a otros.

Claro, en un tono de comedia, esta producción de Rossy Ocampo, se destaca por tratar una variedad de temas de relevante actualidad: feminismo, homosexualidad, travestismo, violencia familiar, discriminación de género, maltrato a las mujeres.

• GISSELLE GONZÁLEZ SALGADO, ESPLENDOR CLANDESTINO, “PARA VOLVER A AMAR”

El esplendor clandestino que expresan las telenovelas de Giselle González Salgado, saca a la luz, de manera disimulada, paulatina, lenta pero inexorablemente, como si no terminara nunca, la revelación de verdades, ocultamientos, secretos, identidades, turbiedades, falsedades, cambios frecuentes de perspectivas; de ninguna manera se sienten lineales, ni las situaciones ni los personajes.

“Para volver a amar” no es la excepción, en todo caso es la piedra de fundamento: parte exhibiendo un lado misterioso de una diversidad de lugares comunes que se presentan como ejemplos paradójicos en los personajes importantes de este melodrama de marcados tintes sociales y de varias capas narrativas; es una sospechosa señal de que la enunciada verdad se ha invertido: los individuos que dicen ser leales a sí mismos, resultan canallas. Como el marido que cree haber hecho un bien a su esposa convirtiéndola en un remedo de muñeca de cuerda. O el jefe de la estética, un hombre bonachón, aunque de mirada aviesa, le dice a la futura esposa del muchacho “gay” que él no pudo conquistar, que se va a casar con un homosexual. Él piensa que es su obligación ser sincero, la franqueza es una virtud, el quedará bien con la novia engañada y al chico en cuestión, le abre un destino promisorio. Esto por supuesto dista mucho de ser verdad.

 

El recorrido por la temática de diversidad sexual podría continuar por otras producciones, pero bastan las mencionadas para hacer notar cómo este aspecto se ha ido filtrando en las historias que millones de mexicanos ven a diario; a veces de manera sutil y recientemente de manera abierta y evidente; en parte esto es un reflejo de la misma sociedad, pero también un influenciador en la población; En diversos estudios de investigación relacionados con la evaluación de varias telenovelas ya mencionadas y otras más, hemos podido notar cómo las familias mexicanas ven la homosexualidad con mayor naturalidad al conocer, comprender y empatizar con personajes que tienen preferencias sexuales distintas a las propias y más importante aún, los contrastes en cómo son tratados y las vivencias que esto les provoca; incluso en familias que podríamos considerar más tradicionales notamos que perciben el mundo gay de manera más humana y empática reconciliándose con la realidad que los rodea.

La influencia de los contenidos televisivos en la generación de cambios sociales no es novedad; la novedad es que ahora las telenovelas ya no sólo tocan la temática gay de manera tangencial, sino que la han venido involucrando cada vez más en sus historias para asegurar que la audiencia se vea reflejada, y que incluso la propia audiencia ha provocado que se convierta en la historia central cuando ésta es presentada de manera natural, respetuosa y conciliadora.

Si las telenovelas tienen el poder de moldear actitudes y prejuicios permitiendo retomar valores universales como la empatía, la aceptación, el respeto y el aprecio por todo tipo de diversidades humanas, no nos queda más que reflexionar acerca de la gran responsabilidad moral que deben asumir no sólo las televisoras, sino todos los productores de contenidos de entretenimiento en cualquier formato y plataforma para ser cada vez más propositivos e inspirar a que los seres humanos caminemos hacia ideales universales.

Con el trabajo de más de 20 años de El Instituto de Investigaciones Sociales en la división de Contenidos de Entretenimiento, hemos podido identificar por medio de diversas soluciones, las narrativas sociales, contexto y tendencias que alimentan e inspiran los contenidos de varias telenovelas, series y programas, el análisis de celebridades para entender cómo maximizar las posibilidades de éxito con un buen casting, estudios de pruebas y ajustes tanto de conceptos, como de tono y otros elementos de producción, así como el desempeño de primeros capítulos; todo esto con el fin de ayudar a garantizar que los productores de contenidos puedan asegurar los efectos deseados con sus audiencias, sea cual sea la plataforma o medio en que busquen desempeñarse.

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