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El Golpe del Martillo. Las tendencias después del virus

Mauricio Saravia
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En una de esas conversaciones que se tienen en estos tiempos, me hicieron una pregunta difícil de responder. “¿Qué va a pasar cuando todo esto acabe?”. Aunque era una pregunta casual, me dejó pensando cuál sería la respuesta y provocó este trabajo.

Hicimos el esfuerzo (con recursos propios) de entrevistar vía Zoom a 32 habitantes de Lima, entre los 21 y los 71 años, de todos los NSE, hombres y mujeres, y quisimos saber cómo evalúan lo que viven y qué es lo que creen que pasará después de la emergencia provocada por el famoso Coronavirus. Estas entrevistas se realizaron entre el 23 de abril y el 5 de mayo de este año, casi dos meses después de la cuarentena obligatoria dictada por el gobierno peruano.

La metáfora de Freddy Krueger

Freddy, el monstruo de Elm Street, amenzaba con matarte si te quedabas dormido. Eso es exactamente lo que hará el Coronavirus, para los entrevistados. Aunque resulte obvio igual es necesario decir que los términos con que describen el virus son negativos: crisis, muerte, peligro. El elemento letal del virus es lo que llama la atención y lo que más preocupación genera. A su vez, esta enfermedad se piensa como un fantasma mortal. Un ente furtivo que no se ve pero que está ahí al acecho, esperando atacar. Por eso es parecido al famoso Freddy.

Pero también hay una mirada menos negativa de este virus, de cara al futuro que nos va a dejar porque se asocia con oportunidad y cambio, con la posibilidad de enfrentarnos a algo diferente de lo que vamos a salir fortalecidos. También por la oportunidad de aprender de todo esto y generar cambio de hábitos considerados negativos. Se genera una reflexión potente que cuestiona el orden actual de las cosas. Persiste una mirada muy crítica de los hábitos de consumo y de comportamiento, pero muy positiva de fortalecimiento de los vínculos cercanos y la familia y amigos, que se validan como referentes principales de cohesión para soportar esta situación.

En este nuevo escenario, la desconfianza será un signo de los tiempos. Será quizá el sexto sentido que acompañará nuestra cotidianeidad: desconfiaremos de las otras personas en tanto no sabemos de sus hábitos de limpieza ni de higiene; desconfiaremos de los productos que entran en nuestro hogar, así sean del supermercado más costoso; desconfiaremos de las noticias, de los datos, de las cifras; desconfiaremos de los parques, del aire, de todo. El problema es cómo superaremos este permanente estado de alerta que consume nuestros recursos personales a niveles muy altos.

El elemento más positivo en toda esta crisis es el aspecto familiar. Esta coyuntura ha generado espacios y momentos que no se tenían o no se habían intentado construir previamente. Se reconoce que la cohesión familiar por prácticas y conversaciones comunes ha sido enriquecedora y el principal aporte positivo de este tiempo.

Uno de los elementos que genera más reflexión es el hecho de no poder disponer de libertad para hacer lo que se quiera. Es algo relevante pues si bien muchos consideran que quizás no variarían mucho su propio estado de las cosas, el no poder decidir ellos mismos, hace la situación compleja. De alguna manera es: tener la libertad de elegir no salir porque no quiero, no porque alguien me lo impone.

Hasta cuando me alcance la plata o la importancia de la certidumbre

La mayoría de entrevistados no tiene claridad sobre las condiciones económicas en las que esta emergencia los dejará. Los independientes y los dueños de negocios propios tienen un umbral de angustia mucho mayor. Las consecuencias de esta incertidumbre pasan casi siempre por destacar las habilidades personales que se tendrán para salir de una situación de crisis.

La idea de “volver a empezar”, no es ajena, especialmente en los NSE más bajos, dispuestos incluso a cambiar de actividad si de eso depende su futuro. El reto estará en volver a ser productivo lo antes posible y recuperar capacidad adquisitiva que es lo que se desea mantener. Es también destacable el encuentro de estrategias diversas para tratar de paliar las potenciales crisis que se presenten post cuarentena.

Los ahorros han cumplido un rol clave en esta crisis. La certeza o posibilidad grande de quedarse sin ingresos solo se ha podido enfrentar tomando los recursos que estaban destinados a emergencias o a proyectos familiares que tendrán que esperar más. Pero los ahorros se agotan y la salida de la cuarentena obligará a restringir gastos que se consideren superfluos.

La importancia del ahorro, evidenciada en la experiencia de los entrevistados, solo se equipara en términos económicos con la conciencia del gasto que el C-19 y la cuarentena han impreso en las personas. Hay una pregunta flotante que es “¿necesito todo esto?” Existe un cuestionamiento a la organización del gasto y la gestión de compras que se habría estado teniendo hasta antes de la cuarentena.

Cuidando la salud

Uno de los grandes cambios que ha traído ya el Coronavirus es el volver la mirada hacia la salud y la necesidad de estar sanos. Aunque suene obvio, pues la lógica se vuelve más comportamental. Hoy se discute más sobre la salud en tanto lo que se hace y se hará; y menos en lo que se debería hacer. Es un cambio que no es menor. Porque todos estamos dispuestos a dar consejos sobre lo saludable, pero poco afines a hacerlo. Pero la desidia nos suele ganar. EN este contexto el privilegiar una alimentación saludable y casera ha sido también una tendencia muy importante que se relaciona con la salud.

La forma más conocida de contrarrestar el riesgo de contagio es a través de normas de higiene muy estrictas. Restringimos el contacto del cuerpo con todo lo exterior, usamos mascarillas, guantes, gorras. Transformamos el ingreso a la vivienda en zona de desinfección y ropa que pisa calle, ropa que se lava con fruición. 

La casa como fortaleza

Si algo parece habernos enseñado este tiempo de pandemia es a re-conocer nuestro espacio físico, valorarlo y protegerlo. La casa se ha convertido en una suerte de fortaleza simbólica que acompaña en este esfuerzo de no salir. Es también el refugio que nos ha cobijado durante más de 60 días. Muchas miradas voltearon a ver la casa y sus posibilidades como una alternativa para pasar el tiempo, buscando mejorarla, arreglarla, ordenarla. Porque se convirtió en el territorio de ocupación permanente.

Se necesitan entonces viviendas funcionales, eficientes y cómodas, que diferencien espacios de trabajo de los de entretenimiento. También con espacios de almacenamiento más eficientes. Por ello el repensar el hogar desde la distribución de espacios es particularmente importante.

El entretenimiento

El entretenimiento juega y jugará un rol central en un mundo casa-céntrico. Si pasamos más tiempo en casa, es lógico considerar que buscaremos la forma de pasarla mejor y divertirnos más en ella. Los juegos de mesa están siendo más jugados que antes; hay más “cine-en-casa” usando en gran medida las plataformas de streaming como Netflix.  Es un momento en el que vamos a necesitar reír, relajarnos y va a ser un momento en el que vamos a estar mucho tiempo en casa.

 

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